Títulos: «El Sonido del Agua Profunda», Gran Primigenio
Adjetivo: -
Reinos: -
Alineamiento: Caótico, Maligno
Areas de interés: Zonas marinas hadales y abisales, criaturas marinas de las profundidades, talasofobia y el retorno de la vida al oceano.
Seguidores
Monstrous marinos, piratas y agoreros.
Edictos
Anatemas
Tierra firme
Aguas poco profundas
Las criaturas terrestres
Alineamiento de los seguidores
Caóticos, Malignos
Neutrales, Malignos
Caóticos, Neutrales
Neutrales, Neutrales
Dominios: Mal, Destrucción, Vacío, Agua
Subdominios: Canibalismo, Catástrofe, Soledad, Oceanos
Arma sagrada: Cola
Símbolo sagrado: Un ojo de tiburón de color rojo intenso con una pupila confeccionada de runas y rodeado por fauces colmilludas
Animal sagrado: -
Colores sagrados: Gris y azul
Campeones y otros proxys
Davy Jones, el Diablo de los Mares
Prole de Cxaxukluth, hermano de Cthulhu y padre de Tsathoggua, es un Gran Primigenio cuyas áreas de interés recaen en la talasofobia, el retorno de la tierra firme a las profundidades del océano y las criaturas de las zonas abisales y hadales.
Los cultistas del «Sonido del Agua Profunda» son variados, pero todos tienen en común varias cosas, buscan el hundimiento de tierra firme y de una u otra forma tienen acentos que recuerdan a criaturas de las zonas abisales, o a la erosión que produce el agua y la presión de esta sobre los objetos que se hunden al permanecer décadas bajo las aguas.
El poder de Gizguth crece a medida que consume zonas de tierra firme que son hundidas a las profundidades del océano, ya sea provocado por desastres naturales, por su propia mano o la de sus cultistas.
Gizguth es conocido por viajar entre las profundidades de planetas y planos donde encontrar islas y costas que hundir para unirlas a su plano divino, en uno de estos viajes terminó en el planeta donde su hermano Cthulhu era prisionero y, lugar de origen del capitán del Holandés Errante.
Davy Jones, fue un marino enamorado del mar, tal era su amor por este que realizó un pacto de amor eterno con Calypso, la personificación de los mares y océanos del planeta Tierra.
El pacto era simple, una vez cada diez años Davy Jones podría tocar tierra firme durante un día y así poder reunirse con Calypso para profesar el amor del uno por el otro, y Davy Jones se encargaría de guiar a las almas que morían en los mares y océanos al más allá. Pero al igual que el mar, Calypso era caprichosa, y en el día que se suponía que se encontrarían, Calypso no apareció.
Pasaron los años y en el albor del tercer día de poder tocar tierra firme, Davy Jones sufriendo del mal de amores y terrible traición se arrancó el corazón del pecho con sus propias manos, en ese momento Gizguth le hablo y le prometió vengarse de Calypso a cambio de convertirse en su ejecutor en el plano material. Davy Jones aceptó y para cerrar el trato, el corazón que se arrancó con todos sus sentimientos benevolentes fue sellado en un cofre el cual se enterró en una de las numerosas islas anegadas del plano de Gizguth. La malicia, rencor y asco por el amor que quedó de Davy Jones se mezcló con el poder del pacto, lo que dio a luz al Kraken Abisal deformado por el poder de más allá de las estrellas, el cual sigue a Davy Jones como a un padre.
Trás devorar a Calypso y que Davy Jones tomará el control sobre el plano divino de esta, Gizguth y sus ejecutores viajaron por los mares y océanos de muchos planetas, hasta acabar en el océano Arcadiano de Golarion junto con la aparición del Ojo de Abendego y el inicio de la corta guerra que coronaría al primer «Rey del Huracán».
Durante esta intensa pero corta guerra, numerosas facciones pelearon, incontables piratas perecieron y hubo otras tantas víctimas colaterales. Entre los piratas caídos, había uno con un corazón tan oscuro y frío como las profundidades del océano, «El Tirano», y en un intento desesperado por sobrevivir, contactó con cultistas de «El Sonido del Agua Profunda».
Con su ayuda se sacrificó a él y sus 332 subordinados, renaciendo como criaturas de pesadilla de marineros. Con este acontecimiento la isla de «El Tirano» fue anegada y perdida en las profundidades del mar, finalizando abruptamente la guerra y coronando al primer «Rey del Huracán».
Un lustro tras la formación de Los Grilletes se empezaron a oír varias historias, la primera era que barcos de diferentes facciones, orígenes y nacionalidades desaparecían a lo largo y ancho del océano Arcadiano, pero todas relataban lo mismo:
«De las profundidades de las aguas, un barco con velas verdes por las algas que crecían en ellas, con un casco carcomido por bivalvos y coral que dejaban entrever hileras de cañones oxidados que tronaban como si el mismísimo cielo se hubiera caído, y una proa con la forma de fauces de tiburón devorando el mascarón con el semblante de la parca evocando que ni la misma muerte puede escapar, emergía de las profundidades de las aguas siguiendo un destello verde acompañado por las últimas luces del ocaso.»
Otras historias de los últimos cien años cuentan de navíos enteros siendo tragados por el mar en una explosión de agua de dimensiones colosales. O de como pequeñas islas y pueblos costeros han ido desapareciendo a lo largo de los años sin dejar rastro alguno, los pocos locos que cuentan esta última crónica predican lo mismo:
«Yo las vi arribar a la orilla en tres oleadas, aberraciones engendradas en las mismísimas profundidades abisales de las marismas oceánicas imitando torpemente formas humanoides, desatando una carnicería horrible y cruel, dejando moribundos a los habitantes y devorando vivos a aquellos que se resistieron hasta el final. ¿Lo irónico? Esos pobres diablos devorados fueron los afortunados, ya que tras la carnicería, personajes ataviados con túnicas confeccionadas de algas aparecieron y con un tono solemne pero tenebroso entonaron un cántico. Poco después la tierra comenzó a temblar, rápidamente anegándose de agua y, con un resplandor verde se hundió en las profundidades del mar.»